San Pablo y la dualidad onda-corpúsculo (Diario fotográfico. 4 de Noviembre de 2018)

Torre de la Iglesia de Santa María (Daimiel) realizada con un gran angular

Diario fotográfico (4/11/2018)

Diario fotográfico. 3 de Noviembre de 2018

Hoy por ser Domingo, mi foto viene un pequeño comentario sobre el Nuevo Testamento . Aunque ya aviso que no está basado ni mucho menos en la lectura correspondiente al día de hoy. Y resulta que al pasar por la Iglesia de Santa María la Mayor y hacer esta fotografía con una lente super-angular, una maravilla en lo que se refiere a la fabricación de ópticas, y utilizando una cámara reflex de última generación, de lo más avanzado en ingeniería fotográfica, me repetía una pregunta que me he hecho muchas veces, y es, esa reticencia de la Iglesia hacia los avances técnicos y la ciencia en general. Pues claro es que puede haber excesos, como en todo, pero otra cosa es que a Galileo, por ejemplo, se le haya perdonado hace escasamente unos años por venir a decir que la Tierra gira alrededor del Sol. ¿Qué a ver en que interfiere eso con la fe en Cristo?.
Pero pensaba también, y de ahí viene el título de la entrada: “San Pablo y la dualidad onda-corpúsculo” que podríamos afirmar que fue San Pablo quien en la II Carta a los Corintios ya nos hablaba de esa cualidad de la materia, hoy ampliamente reconocida. Pues ya nos decía el Santo que todo lo que se ve, está hecho de aquello que no se ve, y que mientras lo que se ve es efímero, lo que no se ve es eterno. Algo que hoy suscribirían Einstein, Schrödinger, Hauking… por citar algunos. Vamos que de una onda, algo que no se ve, al final surge la materia, lo que vemos, las partículas. Y es que este San Pablo era un adelantado de su tiempo. Quizás incluso ya supiera algo de fotografía.

Arquitectura y memoria.

Muchas veces hay fotografías, e imágenes en general, que se nos olvidan. También ocurre con determinadas escenas de nuestra vida, que a no ser por algún acontecimiento esporádico que nos las vuelve a traer a la memoria, quedarían olvidadas como si nunca las hubiéramos vivido. Y es que nuestra memoria es selectiva, y  un cerebro sano tiende sobre todo a olvidar lo que nos disgusta o lo que simplemente considera intrascendente y a recordar lo bueno y placentero. Esta es una de las tres imágenes que presenté el año pasado (2015) al Concurso de Fotografía de Arquitectura de Castilla La Mancha.

En dicho concurso me premiaron una de las tres fotos que presente. La ganadora “Ventana con paloma en calle La Paloma” no la he olvidado. Pero esta, que a mi particularmente no me disgusta, hubiera quedado por ahí perdida para siempre en mi monstruoso archivo digital, si no fuera porque la organización me devolvió las copias en papel de las fotos no premiadas, y de las que disfruto con su visión diaria.
Este es el enlace a las tres fotos presentadas:
Geometrias exteriores en el Ayto de Ciudad RealEnlace a la serie completa