El siglo de Cartier-Bresson. Gran documental, en la 2 de RTVE

Fotograma del Documental "El siglo de Cartier Bresson"

fotograma del documental “El siglo de Cartier Bresson”

En La 2 de Radio Televisión Española podemos ver un estupendo documental titulado “El siglo de Cartier Bresson”. Pero al parecer sólo estará disponible en su página web hasta el 14 de Septiembre de 2017. Así que date prisa para no perdértelo, merece la pena.

De todas formas, y aunque me ha llevado algún tiempo, he transcrito y pongo más adelante todas aquellas frases o pensamientos volcados por Bresson a lo largo del documental, pues al menos a mí, verlo escrito me ayuda a reflexionar con más calma, que cuando lo escuchas rápidamente junto a la proyección de unas imágenes impresionantes. Espero que a ti también te ayude, y el esfuerzo haya merecido la pena.

 

En parte del documental se habla también de su biografía, y tengo que decir, que aunque conocía gran parte de su obra, y algo de su biografía, no lo tenía con una persona tan comprometida con su tiempo y con la sociedad. Y jamás pensé que en su vida, sobre todo de joven, hubiera pasado por tantos momentos difíciles, y penurias, a pesar de pertenecer a una familia acomodada.

 

No es la primera entrada que aparece en mi blog sobre Cartier-Bresson, pues aparte de las menciones indirectas, hay o debería haber otras dos entradas sobre él. Una después de mi visita a la exposición que sobre este gran maestro de la fotografía realizo la Fundación Mapfre en el 2014. Y otra, después de leer hace unos años, una de sus obras: “Fotografiar del natural” pero que lamentablemente y en la migración de servidores que realice hace algún tiempo en el blog, parece que se ha perdido. Ya la repondré, pues debo tener archivado el texto.

 

Y como decía, aquí dejo la trascripción de las frases que de alguna forma están más relacionadas con el mundo de la fotografía, sobre todo de la fotografía documental que fue su gran especialidad, aunque todo lo que se dice en el documental es interesante.

  • Siempre hay que preguntarse de qué se trata,
    sea la imagen que sea.
    Se tarda mucho en aprender a observar.
    A mirar con peso, interrogando.
  • El placer radica en que la geometría sea perfecta.
    Todo lo demás es cuestión del subconsciente.
    Es un mero apoyo. 
  • Lo que cuenta es el tiempo. Nada existe para siempre.
    Todo cambia de un segundo a otro. 
  • En el reportaje fotográfico, que es nuestro cuaderno de bitácora,
    lo único que cuenta es el instante. 
  • Se trata de combinar la emoción que transmite una persona
    y el placer de la organización plástica. 
  • La intuición del número,
    el rigor en el equilibrio de las formas.
    Esa es la base. 
  • Para mí, la libertad es un marco.
    No es una tontería, no es algo banal.
    Dentro de un marco hay un sinfín de variaciones. 
  • Me intimida pegar la cámara al ojo. Soy tímido y descarado a la vez.
    Este oficio está a medio camino entre un carterista
    y un funambulista. 
  • ¿Dónde se integra esta serie de fotografías que vas a hacer?
    ¿De qué se trata?
    Lo reflexionas, y luego dejas que la realidad venga a ti.
    A veces sientes las cosas y otras no. 
  • Si lo que tienes es algo artificial, o si te duele algo,
    por más que dispares no saldrá nada.
    Y por más que cambies de objetivo no saldrá nada. 
  • Lo que cuenta es la sencillez, lo natural, la vida,
    el detalle genuino.
    No es un fresco histórico, sino un detalle preciso. 
  • Observar y ver no es identificar, sino penetrar. 
  • Todo pasa por el cerebro,
    pero en la sensibilidad y la sensualidad
    es imposible separar lo físico de lo mental.
    La comunión es absoluta. 
  • Cuando estás buscando algo, notas una especie de tensión.
    Notas que algo importante está creciendo.
    Y cuando se produce, se acabó. Es como un orgasmo.
    ¿De qué se trata? 
  • Fotografiar es muy complicado.
    Hay que ser muy preciso en la elección.
    Uno tiene que saber lo que quiere. 
  • Hay algo indignante en fotografiar a gente.
    Es una violación, sin duda,
    y si la fotografía no contiene una cierta sensibilidad,
    resulta algo salvaje. Estás arrebatando algo.
    Si alguien no quiere que le fotografíen,
    hay que respetarlo. 
  • A veces una situación te hace reflexionar:
    “¿Y aquí qué va a pasar?”. Y entonces hay que esperar.
    Algunas fotos requieren esperar, esperar…
    Y al final, el momento llega.
    Pero hay otras que son inmediatas, en las que uno siente
    que no hay que esperar, sino captar el momento. 
  • Para mí, la fotografía consiste en poner en el mismo punto de mira
    el ojo, la cabeza y el corazón. 
  • La cámara de fotos no es más que la prolongación de mi ojo. 
  • A mí me costaría hacer fotografía para publicidad,
    para un detergente o un coche. Uno debe creer en lo que hace.
    ¿Cómo es posible creer en la superioridad de un jabón
    sobre otro jabón?
    Pido disculpas a todos los jaboneros del mundo.
    Uno debe implicarse en lo que hace y creer en ello.
  • Si apareces en una fiesta con una cámara,
    es probable que haya más cámaras que invitados.
    Ya nadie fotografía el silencio. 
  • Mi memoria es la máquina de fotos.
    Y, cuando recuerdas todo lo que no has fotografiado,
    es como cuando te acuerdas de tus errores pasados
    y te pones colorado.
    Pero esas cosas no se lamentan, las cosas son como son. 
  • En la fotografía se combina un placer y un gozo físico.
    Porque también hay una libertad física,
    no es como el deporte,
    en el que hay que inflar los músculos, lograr marcas, competir,
    y no me gustan las competiciones,
    no me gustan las carreras de caballos.
    Pero la fotografía tiene un componente mental,
    una cosa mental. 
  • Muchos fotógrafos compartimos un mismo sentimiento
    sobre el sentido de este oficio.
    Creemos que somos testigos de nuestra época,
    sin pretensiones, sin juzgar nada.
    No se trata de que presentemos tesis de nada, todo lo contrario.
    Plasmamos los momentos que nos impactan.
    Se trata de plasmar la sensibilidad en la gelatina de la película. 
  • No se puede traficar con la fotografía.
    Si hay una puesta en escena,
    se convierte en algo muerto, estéril y sin interés. 
  • Si la foto es buena, soy incapaz de retocarla.
    Las cosas las has visto en un momento y en un lugar precisos
    y, para mí, la variante tiempo es primordial. 
  • Vivir es reflexionar continuamente, menos cuando fotografías.
    Ahí solo cuenta la intuición. 
  • George Braque me regaló un libro.
    A él se lo había dado Jean Paulhan.
    Y el libro se titula “Zen en el arte del tiro con arco”,
    de Herrigel.
    Para mí, es la base de la fotografía.
    Desaparece el yo, eso queda totalmente fuera. 
  • Hay rostros resplandecientes.
    Es como si de ellos emanara algo que impregna toda la película. 
  • La maravilla de la fotografía está en las cosas fugaces. 
  • Lo interesante de los retratos
    es que terminas desnudando a la persona.
    Es apasionante pero, a veces, también incómodo
    porque ves a la gente desnuda. 
  • El fondo, el entorno es tan importante como el rostro. 
  • Me gusta la fotografía en blanco y negro porque es una transposición.
    El blanco y negro aporta una abstracción.
    Sí, existe el color, pero ese no es en absoluto mi mundo.
    El color es como una vidriera.
    Y puede resultar interesante y agradable.
    En cierto modo, favorece.
    Pero no tiene la fuerza de la abstracción del blanco y el negro.
  • la verdad, es que yo me divertiría igualmente,
    aunque en la cámara no llevara un carrete.
    El verdadero disfrute proviene de estar delante de una persona
    y presionar el botón en el momento justo.
    Hablamos de una fracción de segundo, que es el único momento de creación. 
  • Los medios necesarios para sacar el máximo provecho
    son muy austeros.
    Un aparato y un objetivo. Hay que captar la vida con decisión. 
  • Prefiero el formato 24×36 de la Leica
    porque la proporción me parece preciosa
    entre el largo y el ancho. Es un juego que me satisface.
    El formato cuadrado me parece monótono. 
  • Nunca busco hacer la gran foto.
    Es la gran foto la que se me ofrece
    y hay que estar disponible para echarle el lazo. 
  • Se puede enseñar todo menos la sensibilidad y la sensualidad.
    Todo lo demás se puede aprender. Hay profesores de todo.
    Fue Cioran quien dijo:
    “No vale la pena aprender todo aquello que se puede enseñar”. 
  • El placer está en la siguiente fotografía.
    Esa especie de angustia ante la realidad.
    Preguntarse: “¿Qué me voy a encontrar?
    ¿A dónde tengo que ir? ¿Qué tengo que mirar?
    ¿Qué es importante? ¿Qué me gusta? ¿Qué no me gusta?” 
  • En este oficio hay que pasar desapercibido.
    Si quieres observar, no te pueden conocer.
    Si no, se oirá: “Mira, el famoso fotógrafo”.
    Y, luego, la fama es muy difícil de llevar. 
  • Nos gusta que nuestro trabajo interese a la gente,
    pero hay que plantearse qué significa exactamente.

Harry Callahan. La belleza de lo imposible.

Harry Callahan. La belleza de lo simple

No deja de sorprenderme cuanto se puede aprender de los grandes maestros de la fotografía, simplemente, con mirar, algunas de sus imágenes. Y lo que es más importante, cuantos sentimientos y sensaciones son capaces de transmitir con una sola imagen.

Hoy en el blog de Nacho Rivera, descubría una imagen del gran maestro Harry Callahan. Una foto que yo no conocía. Y que me ha sorprendido, como en su día lo hicieron otras muchas de sus imágenes. El tema podríamos decir que es repetitivo dentro de su obra, pues una vez más nos muestra su esposa Eleanor y su hija Bárbara, en un paisaje. Haciendo de contrapunto a una gran extensión casi vacía, en este caso enmarcada por la silueta de unos árboles en primer plano.

Para mí, es una de esas fotografías que nos muestran cuanto se puede decir, con tan poco. Sensación de soledad, de intimidad, de indefensión. Supongo que a cada uno, quizás cosas distintas según sus propias vivencias. En cualquier caso una imagen con la que deleitarse un buen rato.

¿Y a ti que te transmite?

“Intimate Landscape” , y otros 416 libros de arte gratis.

Líquenes en el árbol de palo santo . Isla Barington ,Islas Galápagos . 21 de mayo de 1966 (Eliot Porter)

Líquenes en el árbol de palo santo . Isla Barington ,Islas Galápagos . 21 de mayo de 1966 (Eliot Porter)

Hace un par de días , una amiga compartía en una red social un enlace, en el que se informaba que el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, había colgado en la red, para su visionado, o descarga de forma gratuita, 417 libro de su colección de historia del arte.

La verdad es que la colección es impresionante, y lo primero que hice fue testear los libros que había referentes a fotografía, que sí que hay unos cuantos, y a continuación puse el nombre de un fotógrafo americano que me vino a la mente: Eliot Porter. Y así fue como encontré una de sus obras, que no conocía, y que lleva por título “Intimated landscape” (Paisajes íntimos), obra publicada por The Metropolitan Museum of Art of New York.

En el libro se recoge en 55 imágenes, o más bien debería decir láminas, para ser un poco más fiel a la traducción de la obra que usa la palabra inglesa “plates”, las obras correspondientes a la exposición qpo MET realizo en 1979 sobre Eliot Porter.

Eliot Porter  ha sido muy reconocido, entre otras cosas, por sus trabajos en fotografía a color, en la que fué un auténtico pionero, utilizando el proceso dye-transfer de Eastman Kodak, que él  desarrollaría de forma personal, haciendo sus propias copias, con un estilo y calidad inconfundibles.

Y desde luego cuando repasas las láminas de este joya de publicación, repito, ahora gratuita en formato digital, en lo que menos piensas es en la técnica, sino en el efecto cautivador de sus imágenes.

En las fotografía de Porter hay una atmosfera especial que te atrae, un equilibrio tonal sublime, que hace que puedas quedarte mirando la imagen casi hipnotizado por la sensación placentera que se percibe. En cuanto a la composición, en principio parece que no tenga nada que ver con las reglas formales a las que estamos acostumbrados. Muchas de sus imágenes están de algún modo basadas en esa “teoría del caos” a la que Porter dedico parte de su trabajo y donde él decía que radicaba la belleza de la naturaleza. Y a pesar de todo, se percibe un orden, un orden que sólo un maestro como él era capaz de poner en ese caos, para que el resto de los mortales pudiéramos disfrutar de esa belleza.

Aquí te pongo el enlace a la página del MET donde están estas y otras grandes obras de arte. Y yo por mi parte voy a ver si encuentro este libro en papel, pues no me conforme con ver estas imágenes en la pantalla.

Libros gratuitos de historia del arte del MET.