Algún día – Diario fotográfico 2018 (6/12/2018)

Una persona caminando a lo lejos, en un camino sinuoso

“Algún día yo me iré y seré libre.
Y dejaré tras de mi a los estériles
a su segura esterilidad.
Me iré sin decir a dónde voy,
y caminaré a través de un campo baldío
para allí dejar el mundo;
y alejarme luego despreocupado
como un Atlas sin empleo”

(James kavanaugh)

Ya he hablado otras veces de las similitudes de la fotografía con la poesía, y aunque naturalmente también hay muchas diferencias. A mí me gusta resaltar las coincidencias. En este inspirador y contundente poema de James Kavanaugh, cuya lectura ha hecho cambiar la vida de mucha gente; podríamos decir que ocurre lo mismo que en una buena imagen, no sobra nada, todas las palabras parecen ser las adecuadas y parecen estar donde deben estar, nada se ha dejado al azar.

Al igual que en una fotografía, en un poema puede haber varias interpretaciones, por ejemplo, el viaje de que nos habla el poeta puede ser un viaje físico, o un viaje interno, de la mente. Y también al igual que con las imágenes puede haber gente que no capte su significado, bien porque están en otra onda, o porque no se encuentran en el momento vital apropiado para que les llegue el mensaje..

Estamos hablando, claro está, de un determinado tipo de fotografía. En la fotografía de moda, o comercial, por ejemplo, también hay un mensaje, pero no tiene mucho que ver con la poesía.

Model PENTAX K-5
Shutter Speed 1/160 s
F-Number f/8
ISO ISO 200
Exposure Bias Value 1.70 eV
Metering Mode Pattern
Flash Off, Did not fire
Focal Length 450 mm
Date/Time Original 06/12/2018 17:43:19

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Dureza y transparencia – Diario fotográfico 2018 (17/11/2018)

Una piedra en el agua transparente de una laguna.

Hoy tenía pensado hablar de otro tema, y estaba haciendo la selección de la imagen, entre todas las que había realizado a lo largo de la tarde, cuando al ver esta, me viene a la cabeza una poesía que leí por la mañana. La poesía es la que pongo a continuación y está incluida en libro “La Carne Iluminada” obra de José Juan Martin-gil Córdoba. Al que espero que no le importe esta licencia que me he tomado.

 

“El frágil rumor de la piedra
o su destello.
Ahondar en su dureza,
crecer en su reposo
hasta que consienta
y te revele
al dios que nos despoja:

transparencia.”

 

En la imagen, creo que al igual que en la poesía se habla de lo físico, de la dureza y como a través de ello se llega a lo más sublime, a la transparencia.

En la poesía, el poeta descubre la imposibilidad de transmitir su pensamiento más sublime a través de la palabra, y en la fotografía, el fotógrafo es incapaz de controlar las múltiples interpretaciones que puede tener una imagen.

Ya en el plano técnico, tengo que comentar que a la imagen le he aumentado ligeramente los valores de saturación y claridad y le he dado un pequeño viñeteado blanco para darle cierto aire onírico.

Shutter Speed         1/80 s
F-Number              f/6.3
ISO                   ISO 400
Exposure Bias Value   0.00 eV
Metering Mode         Pattern
Flash                 Off, Did not fire
Focal Length          53 mm
Date/Time Original    17/11/2018

 

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Foto para una pintura

Foto para una pintura

¿No eres, acaso nuestra geometría,
ventana, simplísima forma
que sin esfuerzo circunscribes
nuestra vida enorme?
Rainer María Rilke. (Las ventanas – Poema III)

 

Ayer me requería Fdo. García Medina, reconocido pintor, del que tengo la suerte de ser compañero y  amigo, para que le hiciera unas fotos de una fachada. Que con mucha probabilidad será objeto de una de sus próximas pinturas. Se trata de imágenes aparentemente prosaicas, en las que la belleza de la obra final seguramente no estará en el objeto representado, al menos según los cánones al uso de belleza, sino en las sutilezas estéticas, el trasfondo conceptual, y tantos otros añadidos que hacen que una imagen adquiera singularidad y se convierta en una obra de arte.

En estas imágenes a Fernando, y a mí también, nos gustaba esa luz especial que había a esa hora de la mañana, y que venía dada por la inclinación de los rayos de Sol y las condiciones atmosféricas de ese momento. Nos fijábamos en las sombras verde-azuladas de los toldos de las ventanas; pues las sombras no son negras, nunca son negras. En la textura de la pared resaltada por la iluminación lateral, etc. Detalles que yo he procurado mantener ajustando de la forma más fina posible el balance de blancos, para que todos los tonos se correspondan con la realidad, dentro de lo que me permitía mi pequeña cámara compacta.

La imagen tiene otras muchas lecturas mas allá de las meramente estéticas. Como cualquier fotografía, nos muestra un momento irrepetible. Sí, irrepetible, que podrá visionarse en el futuro pero que hará siempre referencia a ese instante en el que Fernando y yo lo estábamos observando. Que establece una conexión en el hilo temporal, y que nos muestra la singularidad de un momento mundano. En este caso, un momento silencioso, en el que no aparece el género humano, pero que está presente, de alguna forma, en el propio edificio y en los pequeños objetos que vemos después de una mirada más atenta: ventanas con marcos de aluminio; de madera con pintura ya desconchada, etc. Objetos que hablan por si solos y que sin duda traerán diferentes lecturas, para alguien que nunca haya visto ese edificio, para  alguien que viva  o trabaje enfrente de él o para alguien que viva allí o que tenga allí algún familiar. Y que como diría Barthes que aportan “el punctum de una fotografía, ese azar que en ella me despunta“.

En suma, todo esto está relacionado con la poética fotográfica, algo en lo que estoy profundizando en estos días y de lo que me oiréis hablar a partir de ahora. De ahí también que esta entrada comience con ese fragmento del poema de Rainer María Rilke, que habla sobre las ventanas, objeto que aparece en esta fotografía y que lo ha hecho desde los orígenes de la fotografía. Pero de esto ya hablaré en otra ocasión.