Autorretrato – 2018

Un autorretrato del autor del blog

Autorretrato – 2018

Aquí, mi último autorretrato, o como dicen ahora selfie, aunque creo que no es lo mismo.

Es difícil hacer un retrato, un buen retrato, de hecho, creo que es uno de los géneros más complejos de la fotografía. Puede pensarse que un autorretrato quizás sea más difícil aún, pero, al menos en mi caso, no lo es. Y es que más allá de las cuestiones técnicas, lo más  complicado de un buen retrato, es conocer bien a la persona fotografiada, ¿Y quién me va a conocer mejor que yo mismo? Cada uno, a poco que reflexionemos sabemos cuál es nuestro yo real, nuestro yo ficticio (es decir nuestro ego), nuestro pasado, nuestro ahora y nuestros sueños. Así pues, se trata “únicamente” de expresar todo eso mediante, en este caso, el paupérrimo lenguaje de la fotografía 🙂 🙂 🙂 . Y bueno esto es lo que me ha salido.

Podría haber escogido mil imágenes distintas, pero esta es una de las posibles. Incluso podría no aparecer mi rostro, que en este caso representa menos del 2% de la foto. De hecho, aunque estamos acostumbrados a hablar de retrato para referirnos al físico,  incluso la RAE reconoce como retrato la “Descripción de la figura o carácter, o sea, de las cualidades físicas o morales de una persona”. Y es que el físico, es sólo una pequeña parte de un buen retrato, y esto podemos comprobarlo repasando algunos de los mejores retratos de la historia del arte.

En un buen retrato, o autorretrato, como en cualquier buena fotografía, no debe dejarse nada al azar, a no ser que ese sea nuestro propósito. Y hay que aprovechar todos los recursos que el medio nos ofrece, y digo todos. Te doy algunas pistas: en este caso como puedes observar, la foto está en blanco y negro, es una foto algo imperfecta, con un ligero desenfoque en el objeto principal, el formato es horizontal, con una cuidada asimetría, con superposición de varios planos, etc. etc. Aunque todo esto, no es sólo propio de un retrato, se trata simplemente de leer una imagen, algo, a lo  que como he dicho muchas veces, paradójicamente no nos han enseñado, en este mundo tan adicto a consumir  imágenes compulsivamente.

En cualquier caso, a mí, me convence esta imagen como autorretrato, claro que en unos años será otra cosa, pues según los científicos cada 7 años aproximadamente, cambiamos todas las células del organismo, incluso las neuronas, luego inevitablemente cualquier retrato,  como mucho, quedará obsoleto a los 7 años.

Harry Callahan. La belleza de lo imposible.

Harry Callahan. La belleza de lo simple

No deja de sorprenderme cuanto se puede aprender de los grandes maestros de la fotografía, simplemente, con mirar, algunas de sus imágenes. Y lo que es más importante, cuantos sentimientos y sensaciones son capaces de transmitir con una sola imagen.

Hoy en el blog de Nacho Rivera, descubría una imagen del gran maestro Harry Callahan. Una foto que yo no conocía. Y que me ha sorprendido, como en su día lo hicieron otras muchas de sus imágenes. El tema podríamos decir que es repetitivo dentro de su obra, pues una vez más nos muestra su esposa Eleanor y su hija Bárbara, en un paisaje. Haciendo de contrapunto a una gran extensión casi vacía, en este caso enmarcada por la silueta de unos árboles en primer plano.

Para mí, es una de esas fotografías que nos muestran cuanto se puede decir, con tan poco. Sensación de soledad, de intimidad, de indefensión. Supongo que a cada uno, quizás cosas distintas según sus propias vivencias. En cualquier caso una imagen con la que deleitarse un buen rato.

¿Y a ti que te transmite?