Carrete 2

Leyendo el n. 2 de la revista Carrete

Leyendo el n. 2 de la revista Carrete

La tengo desde hace ya varios días, pero hasta ahora no he terminado de verla al completo, aunque seguro que volveré a repasar alguna de las entradas y a disfrutar de nuevo  de algunas de las magníficas fotos incluidas. Hablo del número 2 de la revista “Carrete”. Un oasis de fotografía química, de carrete, en este mundo digital en el que estamos sumidos.

Al igual que en el número anterior, en primer lugar nos encontramos con una amplia galería de imágenes, seleccionadas entre todos los colaboradores, imagino que tras una difícil selección.

A continuación se nos presentan cuatro proyectos fotográficos, que en esta ocasión son los siguientes:

  • “Compound”, donde Pablo García nos muestra varios momentos de la vida de los habitantes de algunas aldeas de Gambia, fruto de un viaje realizado en 2016.
  • Ana Jornet nos muestra un trabajo muy interesante denominado “Île”, donde recoge momentos íntimos de una familia que ha apostado por una forma de vida muy singular, en un lugar solitario, al margen de toda norma social, e integrados plenamente en la naturaleza.
  • “Pinceladas de luz y calma” es el título que Joan Manuel Vera pone a una serie de obras realizadas con Polaroid que han sido posteriormente manipuladas. Unas imágenes sorprendentes, en las que el autor nos muestra su maestría en el tratamiento de este tipo de imágenes, y que realmente te plantea muchos interrogantes.
  • A Laurent Laporte, le llamo la atención la vestimenta y forma de actuar de unos pescadores de Sanur, una playa de Bali. Pronto descubrió que se dedicaban a pescar un pez autóctono de aquella zona. Y decidió dedicarle este trabajo: “Los pescadores de Sanur”, en el que recoge la actividad de estos pescadores tan singulares.

A continuación dos entrevistas, la cual más interesante:

  • Israel Ariño nos habla de la evolución de su obra, siempre ligada a la fotografía química, y nos explica una de sus formas de trabajo preferidas: las residencias.
  • Estela de Castro destaca las características que más le gustan de la fotografía química: su lentitud, las pausas, el tener que pensarte mucho más lo que haces, etc. Y por supuesto nos expone su gran preocupación por el maltrato animal al que ha dedicado parte de su obra, aunque ahora esta metida en otros quehaceres, también solidarios, relacionados con el problema de los refugiados.

Hay también un apartado para  máquinas o productos singulares dentro de la fotografía química, y en esta ocasión les ha tocado a la cámara Rollei 35, en un artículo de Martí Blesa. Y un curioso revelador, prácticamente desconocido el “Holga 400” del que nos habla Juan A. Gambin.

Y para terminar un breve, pero fenomenal artículo de Débora Martinez, dedicado a la fotografía como relato, en el que analiza 3 fotografías en las que predomina el relato fotografico, y nos da su particular visión de las mismas. Algo, desde luego muy arriesgado en este tipo de fotografías, tan abiertas a interpretaciones.

Si eres un fanático de la fotografía química, supongo que ya tienes la revista. Pero si no es así, y te lo estás pensando, ya te digo que merece la pena.