De la verdad la mentira y el balance de blancos.

«Contra lo que nos han inculcado, contra lo que solemos pensar, la fotografía miente siempre, miente por instinto, miente porque su naturaleza no le permite hacer otra cosa.»  (Joan Fontcuberta, 1997)
los cipreses sueñan en azul  DSCN4470_1

Con mis últimas incursiones en lo que podríamos denominar los límites de la fotografía como sistema de representación, tales como multiexposición, zooming, largas exposiciones, fotografía infrarroja, cada vez veo más verdad en esa frase de Fontcuberta, y en general, coincido cada vez más con él, en su crítica a la concepción de la fotografía como una evidencia de lo real.

De todas formas creo que desde otro punto de vista, enlazado más con las teorías del conocimiento del propio Platón, podríamos  pensar en la representación  fotográfica  como las sombras reflejadas en la pared de la caverna.  Los objetos, tal como se nos muestran en la imagen fotográfica pertenecen al mundo sensible, al mundo de la opinión, «la doxa» . Son tan sólo un reflejo de la realidad. Una de las múltiples representaciones que nos brindan los sentidos.

Y todo este rollo filosófico a cuenta de esta fotografía que realice utilizando un balance de blancos de  2900º K, más propio de una iluminación de luz de tungsteno, que de la luz de medio día que había realmente cuando realice la foto. De ahí el color azulado de la misma que no refleja la realidad objetiva del momento pero si la previsualización que yo tenía de esa escena

He dicho en muchas ocasiones que yo siempre disparo en RAW, por lo que no necesito seleccionar el balance de blancos a la hora de realizar la toma, sino que lo hago después en el procesado. Esto es algo que no se termina de explicar bien en muchos manuales de fotografía que he visto por ahí. Repito. SI DISPARAS EN RAW NO ES NECESARIO SELECCIONAR EL BALANCE DE BLANCOS EN EL MOMENTO DE LA TOMA, aunque evidentemente el procesado que hace la cámara y que te muestra en el display será el de la temperatura de color que tengas seleccionada en ese momento. Esta es la única razón por la que puede ser interesante seleccionar previamente una temperatura de color determinada, para tener desde el primer momento una pre-visualización de lo que quieres conseguir. Y así lo hice en este caso.

Y si empezaba hablando de la verdad y la mentira en la fotografía, y de las sombras de la caverna de Platón, en esta imagen no vemos ni siquiera el objeto central de la misma: los cipreses, sino su reflejo en un estanque.

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