De mi tierra a la Tierra

Portada del libro "De mi tierra a la Tierra" Sebastião Salgado. Memorias

Portada del libro «De mi tierra a la Tierra» Sebastião Salgado. Memorias

De mi tierra a la Tierra – Sebastião Salgado. Memorias
Editorial «La Fabrica»

«Al que no le guste esperar no podrá ser fotógrafo». Así comienza este libro de memorias de Sebastião Salgado, contando la estrategia que tuvo que seguir para fotografiar a una tortuga gigante en la isla Isabela de las Galápagos. Fotografía que forma parte de su última exposición «Genesis» de la que hable en mi post anterior. Y en cuya visita aproveche para adquirir este libro editado por «La Fábrica».

Las memorias están escritas en colaboración don Isabelle Franq, y en ellas Salgado nos cuenta anécdotas, curiosidades y la forma de afrontar sus principales reportarjes: «La Mano del Hombre», «Éxodos», «Otras Américas» y por supuesto «Génesis», a la vez que nos va mostrando su faceta de hombre comprometido, desde sus ideales de izquierdas, con su pais, su historia, la naturaleza, y el Planeta en general. Todo esto siempre desde su faceta de fotógrafo ahora y de economista en un principio.

En el libro también nos cuenta parte de su trayectoria personal y profesional. Su decisión de dejar el mundo de la economía por el de la fotografía, su paso de la Agencia Magnum a Amazon. Aborda cuestiones como el reto que le supuso abandonar el mundo de la fotografía química por la digital, y los imponderables que le llevaron a tomar esta decisión a mitad del proyecto Génesis.

Dice Salgado que Génesis es su carta de amor a la naturaleza, pero que esto no le hizo olvidarse de los humanos, sino todo lo contrario, y de hecho en estas memorias no habla de muchas de los largos períodos que ha pasado con multitud de tribus casi desconocidas, como la tribu Zo’é de la Amazonia, una tribu que no conoce la violencia, y en la que jamás hay peleas, no conocen el «no» , y no tienen  ningún dios ni principio trascendental. O las tribus de las tierras altas de Etiopia, donde a veces le contaban que era el primer occidental que pasaba por allí. También guarda un especial recuerdo de los nénets que viven en el Círculo Polar en condiciones extremas, y que cada día por la mañana desmontan su tienda en la que tienen todo lo necesario para vivir y recorren kilómetros en su trineo. En resumidas cuentas Salgado nos cuenta que ha convivido con poblaciones que habitan como vivíamos los humanos en los albores de la humanidad y ha comprobado el gran respeto de todos estos pueblos hacía la naturaleza. Todos ellos son conscientes de la necesidad de dejar que la naturaleza se regenere, y cita el ejemplo de los FUNAI que, cuando abandonan u n lugar, sólo regresan al cabo de 100 años, una vez que la tierra se ha regenerado.

En uno de los capítulos Salgado nos explica su predilección por el blanco y negro, aparte de que en un principio, con la fotografía química, el b&n era menos rígido que el color, luego se sumaron otros motivos que le han hecho seguir con él. Para Salgado el color, y sobre todo cuando comenzó a utilizar la película Kodachrome esta tan espectacular, que este se volvía más importante que las emociones contenidas en la fotografía. En cualquier caso y en sus propias palabras «… cuando miramos una imagen en blanco y negro, nos penetra, la digerimos y, de forma inconsciente, la coloreamos …/… es mi estilo, mi elección, pero también mi limitación, y a veces, mi dificultad.

Y si comenzaba este breve resumen con la primera fase de estas memorias, lo termino también con el último pensamiento que nos expresa el  autor, no sin antes recomendar por su puesto su lectura: «Para mí, la fotografía no es una militancia ni una profesión. Es mi vida. Adoro la fotografía, hacer fotos, sostener mi cámara entre las manos, estudiar los encuadres, jugar con la luz»

Compartir

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.