Campo de alhelís, con haiku

Brota el alhelí –
mientras el baldío campo
se tiñe de añil

Poco antes de llegar a Campo de Criptana me encuentro con una gran extensión manchada de color violáceo, reduzco la marcha de mi automóvil, y aprovecho la primera intersección posible para volver a esa zona. No tengo prisa. No me importa llegar o no, al pueblo que tenía previsto. Estos son de los viajes, o escapadas que me gustan hacer, aquellos en los que no importa cuando ni donde llegues, se trata de disfrutar del viaje.
Cuando me acerco, veo que la planta responsable de ese colorido es la Matthiola fructiculosa, conocida como alhelí de campo o alhelí triste. Una humilde planta silvestre que llena muchos de los campos baldíos de La Mancha por esta época.
Hago algunas fotos generales, y otras más de aproximación que no podríamos ni siquiera clasificarlas dentro del género de “macrofotografía”. No llevaba el equipo adecuado para ello. Pero eso no debe ser excusa para no intentarlo con lo que tengo en ese momento: un objetivo de los denominados viajeros, con un gran rango focal.