Artilugios ópticos y herramientas de dibujo en la obra de Sánchez Cotán

Portada del Trabajo de María Alcázar Soria

Portada del Trabajo de María Alcázar Soria

Sobre la presentación del trabajo de María Alcázar Soria, titulado «Artilugios ópticos y herramientas de dibujo en la obra de Fray Juan Sánchez Cotán»

Es muy conocida la estrecha relación de la fotografía y la pintura desde el mismo nacimiento de esta última. Lo que no es tan conocido es el hecho de que mucho antes de su invención, los pintores ya se ayudaban de algunos artilugios como las lentes, la cámara oscura, el epidiascopio, etc. que les valían para mejorar el resultado de su obra o les permitían trabajar más rápido.

Esta teoría ha sido últimamente objeto de debate y controversia, sobre todo desde la publicación hace algunos años del libro «El Conocimiento Secreto«, obra del conocido artista británico David Hockney. En este mismo sentido hay que mencionar la más reciente publicación de la tesis doctoral de Fernando Fraga López adscrita a la Universidad de la Coruña, y que lleva por título: «La captación de la imagen en la pintura de Caravaggio«.

Pues bien en el trabajo que se presenta a continuación, y de la que dejaré el enlace al documento en formato «pdf» al final de esta entrada, su autora María Alcázar Soria, investiga sobre la posible utilización de estas técnicas secretas, en la obra del pintor toledano Sánchez Cotán. Para ello utiliza un análisis tanto documental como gráfico, llegando a unas conclusiones muy interesantes, y dejando bastante claro la utilización evidente de algunas de estas técnicas, sobre todo a la hora del copiado de elementos que se repiten una y otra vez en la obra del pintor, y dejando abierta la posibilidad, bastante fundada, de que también se utilizara técnicas para la creación de la imagen en la obra primigenía.

Enlace al trabajo de María Alcázar Soria

Breve historia de la fotografía (Walter Benjamin)

 

Portada de "Breve Historia de la fotografía"

Portada de «Breve Historia de la fotografía»

En Primer lugar aquí tienes un enlace a mi vídeo-comentario sobre este ensayo.

 

Se trata de un ensayo publicado en 1931 y que está considerado como el primer intento de comprender el alcance social, la dimensión estética y la importancia histórica de la fotografía.

Walter Benjamin. Pensador, filósofo, crítico literario. Nace en Alemania en 1892. Muere en Portbou (Cataluña) en 1940, dejando muchos trabajos de crítica literaria, artística, y sobre la fotografía, como en este caso, siempre impregnadas de la filosofía de la escuela de Frankfurt de la que era estrecho colaborador y de su filosofía marxista.

Es una obra de referencia y de la que veremos citas en prácticamente todos los textos sobre historia de la fotografía y ensayos sobre el hecho fotográfico.

Su lectura no es fácil. Es difícil de digerir, con frases brillantes pero muchas veces críptica y árida.

Un libro muy breve, de 60 págs. más el índice. que puede leerse en una hora más o menos, pero al que dedicaremos mucho más tiempo para poder reflexionar sobre los temas presentados.

Es desde luego un texto obligado para quien quiera introducirse en el estudio de la fotografía como hecho social, artístico, histórico, etc.  Podría pensarse que podría ser el texto inicial del que partir, pero dudo de recomendarlo en este sentido para alguien neófito, precisamente por su aridez. Es preferible leer antes otros textos más asequibles, en los que seguro que se va a mencionar a Walter Benjamin, antes de enfrentarnos a su lectura. Yo he de confesar que lo ley hace unos meses, y por supuesto que no me ha decepcionado, todo lo contrario. Pero me doy cuenta que gracias a mis lecturas anteriores, he podido comprender y  disfrutar y de los argumentos presentados en este ensayo.

Se comentan temas que aún siguen candentes hoy en día como la relación de la fotografía con el arte, la verdad o mentira de la fotografía, etc.

Se trata la influencia de la fotografía en otras disciplinas, como la pintura, la literatura y el resto de las artes e incluso en la historia, y de estas disciplinas en la fotografía.

Desde luego no está muy conforme por los derroteros que fue cogiendo la fotografía. Nos dice que la edad de oro de esta disciplina, se dio en su primer decenio, con un Octavius Hill, un Nadar, etc. Luego se generalizo el uso del retoque del negativo («con el que el mal pintor se vengaba de la fotografía»).

En el libro aparecen algunas fotos de Octavius Hill, al que idolatra, por la naturalidad en las poses de los retratos que realizaba , por ese aura que hay en sus personajes y que les da seguridad y plenitud. Sus personajes parece que luchan por salir de la obscuridad. Y en contraposición a esos típicos daguerrotipos, totalmente forzados, con elementos artificiales, columnas, cortinas, etc., típicos de la época. Y como ejemplo de ello nos habla de la fotografía realizada a Kafka de niño, en la que aparece con un traje infantil casi humillante, un sombrero gigante…, algo casi humillante.

También nos indica como la fotografía nos enseño a ver el mundo de otra forma. A descubrir lo que hay en las cosas más pequeñas. Lo que la naturaleza muestra a la cámara es distinto a lo que muestra a los ojos: «Podemos, por ejemplo, distinguir, aunque sea a grandes rasgos, la manera de andar de la gente, pero no percibimos en absoluto su postura en esa fracción de segundo en que alarga el paso. Y resalta también en este sentido como Karl Blossfledt nos sorprende con sus fotos de plantas en las que estas parecen columnas antiguas o incluso catedrales.

Dedica bastantes párrafos a la fotografía de Atget al que considera el precursor de la fotografía surrealista. Nos dice que Atget buscaba lo que se pierde, lo que se esconde. Atget siempre paso de largo ante las bellas vistas y las llamadas curiosidades, y sin embargo se detenía ante los carros aparcados en un patio parisino, una mesa después de una comida, etc. Y resalta esas imágenes de la ciudad despejada, sin personas, como una vivienda que aún no tiene nuevo inquilino, unas imágenes con mucha carga surrealista.

También menciona, por supuesto, muy positivamente a August Sander con sus famosos retratos de las diferentes clases sociales. La fotografía de Sander, nos dice W. Benjamin, puede verse incluso desde una perspectiva científica, su obra más que un libro de fotografías es un atlas de ejercicios.

Al final unas reflexiones que concluyen con un pensamiento sobre la realidad, la verdad y mentira de la fotografía y un añadido a esa conocida frase de que «el analfabeto del futuro no será el que desconozca la escritura sino el que desconozca la fotografía» y a la que W. Benjamin apostilla ¿Pero no es más analfabeto el fotógrafo que no sabe leer sus propias imágenes?

Y como colofón se incluye parte del discurso pronunciado por Paul Valery (delegado de la Academia Francesa) en el Anfiteatro de La Sorbona en 1939 con motivo del centenario de la aparición de la fotografía.

 

Bibliografía consultada:

Breve Historia de la Fotografía (Walter Benjamin) – Editorial Casimiro 2.011