Campo de alhelís, con haiku

Brota el alhelí –
mientras el baldío campo
se tiñe de añil

Poco antes de llegar a Campo de Criptana me encuentro con una gran extensión manchada de color violáceo, reduzco la marcha de mi automóvil, y aprovecho la primera intersección posible para volver a esa zona. No tengo prisa. No me importa llegar o no, al pueblo que tenía previsto. Estos son de los viajes, o escapadas que me gustan hacer, aquellos en los que no importa cuando ni donde llegues, se trata de disfrutar del viaje.
Cuando me acerco, veo que la planta responsable de ese colorido es la Matthiola fructiculosa, conocida como alhelí de campo o alhelí triste. Una humilde planta silvestre que llena muchos de los campos baldíos de La Mancha por esta época.
Hago algunas fotos generales, y otras más de aproximación que no podríamos ni siquiera clasificarlas dentro del género de “macrofotografía”. No llevaba el equipo adecuado para ello. Pero eso no debe ser excusa para no intentarlo con lo que tengo en ese momento: un objetivo de los denominados viajeros, con un gran rango focal.

Haiku con faro

Haiku con faro

Haiku con faro

Siempre me ha parecido que entre los haikus (poemas breves japoneses) y la fotografía existe una relación muy estrecha: Su única pretensión de captar el momento, la realidad, su sencillez, su preferencia por la naturaleza, su proceso creativo, etc.
De vez en cuando, escrito un haiku, o eso pretendo. Y a veces como ocurre con este me lo encuentro años después dando vueltas por mis archivos.
Tengo que decir que el haiku no me viene inspirado por la foto, sino al revés, el haiku lo escribí en algún momento, y algunas veces hice la foto en ese momento, pero en otras las busque posteriormente.

El contacto con nuestra fuente

Puesta de Sol con Luna en la Dehesa de Zacatena

Puesta de Sol con Luna en la Dehesa de Zacatena (Daimiel)

Hace unos días, en un programa de tv. un señor de una edad bastante avanzada, y que según dijo había sido agricultor toda su vida, decía algo que creo que en el fondo todos sabemos. Decía que gran parte de la culpa de los males que acechan nuestra sociedad, es que hemos perdido el contacto con la naturaleza, que nuestra única relación con ella es para destrozarla.
Mientras contemplaba este paisaje, y mientras hacía esta foto, yo tuve ese mismo pensamiento. La pérdida de contacto del hombre con su fuente, con sus orígenes, hace que el ser humano se encuentre perdido, desconectado. Y que busquemos “la felicidad” en elementos tan superfluos como las posesiones (que no digo el utilizar las cosas), hacer turismo (que no digo viajar, que es otra cosa) y tantas otras superficialidades. Olvidando que la felicidad está dentro de nosotros mismos, en comprender que somos parte de esa naturaleza, de esa maravilla de la creación.
Esto tratan de inculcárnoslo hoy en día muchos pensadores, científicos y filósofos, pero me pareció curioso escuchárselo a una persona, que en cierto modo parecía estar un poco alejada del ruido de la civilización, que vivía en un pueblecito bastante aislado, y que seguramente no había tenido acceso a todas estas corriente de pensamiento, y que por lo tanto hablaba desde su propia experiencia.
No hay nada como contemplar reposadamente un espectáculo como el de esta imagen, para sentirnos unidos a nuestra fuente y valorar la grandeza de la que formamos parte. Y por supuesto que esta foto no está manipulada, ni antes, ni después de hacerla, salvo por la inevitable alteración que producen los mecanismos de los torpes dispositivos y tratamientos digitales, utilizados para su captura y exposición ¿Quién soy yo para creer que puedo mejorar esa realidad?
Model PENTAX K-1
Shutter Speed 1/60 s
F-Number f/5.6
ISO ISO 1600
Focal Length 93 mm