¡Qué bonito! Diario fotográfico 2018 – final – (16/12/2018)

Paisaje de un humedal (Navaseca, en Daimiel) con un cielo azul en el que hay algunas nubes

¡Que bonito! Diario fotográfrico 2018 – final – (16/12/2018)

Aunque aún quedan algunos días para terminar este año, hoy daré por concluido este diario fotográfico 2018, pues en las próximas semanas tengo varios viajes y aunque por supuesto seguiré haciendo fotos, quizás no pueda conectarme a Internet con la suficiente calma para subir y comentar las fotos. En cualquier caso ha sido un bonito reto, el poner una foto diaria y comentar algo sobre la misma, y esto me ha llevado también a adentrarme en otro tipo de fotografía, como la “fotografía de calle” o “Street photography”, que por cierto, no hay que confundir con “la fotografía en la calle” en la que la calle es simplemente un marco físico.

En cuanto la foto de hoy, realizada esta tarde en Navaseca, la he seleccionado entre las candidatas (hoy tenía más de 20 para elegir) , porque me resultaba interesante por dos motivos: Uno es que se está comentando últimamente en algunos foros el hecho de cómo han desaparecido algunos de los álamos que teníamos en este humedal. Y efectivamente así es. En este rincón concretamente de los tres que había sólo ha quedado uno en pie. Claro que era algo predecible, pues estos árboles están muertos mucho tiempo, y sus troncos podridos por el agua se han acabado partiendo con algún golpe de aire.

Es algo lamentable, claro que sí, sobre todo los que acostumbramos a hacer fotos por allí, pues daban mucho juego para las composiciones fotográficas. Pero la naturaleza es así y todo tiene su comienzo y su fin. Eso claro está, no quita que se plantaran algunos árboles más aptos para sobrevivir en estos entornos.

Y la otra razón de poner esta foto es porque me hacía reflexionar sobre lo fácil que es hacer fotos bonitas de cosas bonitas. Y como muchas veces ocurre y ya nos advierte Eduardo Momeñe en su obra “La visión fotográfica”:

“Muchos confunden la visión fotográfica con la presencia, a veces abrumadora y hasta aplastante, de los hechos fotografiados, ya que relacionan la calidad de su fotografía con la calidad del acontecimiento exterior, la belleza del mundo con la belleza de la fotografía. “

Esto no sólo es verdad para la fotografía, sino para el resto de las disciplinas artísticas. Ya Gombrich, en su Historia del Arte nos decía, al comentar el retrato de Durero a su madre:

“En efecto, de pronto descubrimos que la hermosura de un cuadro no reside realmente en la belleza de su tema.”

De hecho hoy en día, la fotografía, la gran fotografía, es más acorde con esta idea del arte contemporáneo donde la belleza es cada vez más un elemento menos importante.

No obstante, si observamos los comentarios, o más bien diría escuetos comentarios, que se prodigan sobre las fotos en las redes sociales, los más usuales son: muy bonita, preciosa, una belleza… Y calificativos similares. Y supongo que es algo natural, el mismo Gomgrich también advierte de ello “A la mayoría de la gente le gusta ver en imágenes lo que se gustaría ver en la realidad. Se trata de una preferencia natural”.

Como ejemplo de estas preferencias tenemos mil: Las puestas de Sol, un cisne en el agua, una rosa, etc. Habría que averiguar de dónde vienen estas preferencias, si son algo genético, o cultural. Yo siempre me pregunto ¿por qué a la gente le gustan tanto las puestas de Sol?. Y no me refiero claro a aquellas hechas con sensibilidad, y que realmente aportan algo distinto, sino de todas aquellas repetidas hasta la saciedad. Incluso aquellas postales horteras con una silueta de una pareja, se supone que de enamorados, en primer plano, que es ya casi un icono de la chabacanería; pero de la que todos los días se hacen cientos de ellas similares. No sé, supongo que somos animales de costumbre, que nos gusta ver y hacer lo que otros ven y hacen. Y que eso es una forma de vernos integrados en la sociedad. Yo cuando me quiero sentir un animal más social le doy un “me gusta” a una de estas imágenes, y realmente, me siento mejor persona ¿lo has probado?

Model PENTAX K-1
Shutter Speed 1/500 s
F-Number f/5.6
ISO ISO 100
Exposure Bias Value 0.00 eV
Metering Mode Spot
Flash Off, Did not fire
Focal Length 28 mm
Date/Time Original 16/12/2018 16:57:42

mi página: https://tinyurl.com/web-dedaimiel
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mi youtube: https://tinyurl.com/youtube-dedaimiel
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Preparando el rodaje de “Souvenirs”

Encina en primer plano y un paisaje con humedal en el fondo

Preparando el rodaje de “Souvenirs”

Esta imagen fue tomada ayer 21/8/2018 a las 6:16h. Lo de esa hora exacta, no es un capricho, pues la imagen forma parte de una batería de ellas realizadas a diferentes horas del amanecer, en la localización donde se grabará el cortometraje “Souvenirs”, como colofón del taller de cine organizado este verano por @anilestudiocreativo, y en el que, entre otras cosas, estoy metido en el equipo de fotografía.

A las 6:16 de ayer, terminaba el denominado crepúsculo civil, dando paso a la hora dorado, tan apreciada por los fotógrafos.

Hay que reseñar que la imagen está realizada a ISO 4500, un lujo que nos podemos permitir con los actuales sensores, y que no hace mucho tiempo era impensable.

La semana que viene comenzamos con el rodaje. ¡Ya os contaré!

Model PENTAX K-1
Shutter Speed 1/30 s
F-Number f/5.6
ISO ISO 4500
Focal Length 53 mm
Date/Time Original 21/08/2018 6:16:03

Caballo “enmarcado” en el río Bullaque

Caballo enmarcado en el río Bullaque

Son muchos los recursos a los que podemos acudir para conseguir sensación de profundidad en la fotografía: jugar con las líneas de perspectiva, el tono, el color, la nitidez, etc. Pero uno de las técnicas con grandes posibilidades de éxito en este sentido es jugar con los marcos. Y eso es lo que hice en esta foto. Las ramas tanto en la parte de abajo como arriba de la imagen crean un marco que ayudan al espectador a introducirse en la escena, dando sensación de profundidad.

Un fotógrafo que hizo un gran uso de este recurso fue Walker Evans, que con frecuencia aprovechaba ventanas y puertas de edificios  para utilizarlos como marcos. Unos motivos, quizás ya hoy demasiado explotados, y que en cierto modo deberíamos tratar de evitar para no caer en el cliché, a no ser claro que lo hagamos de una forma novedosa, aportando algo distinto.

No todos son ventajas evidentemente, y las fotos con marcos no suelen ser lo más adecuado si lo que queremos es transmitir sensación de espontaneidad y dinamismo. Pues muy al contrario, con el uso de marcos lo que conseguimos es por lo general dar sensación de orden y rigidez, dejando poco juego al espectador para sus propias interpretaciones. Claro que todo esto, como siempre que hablemos de diseño y composición, es muy relativo y en otra ocasión pondré otra imagen en la que jugando con los marcos lo que consigo es precisamente introducir movimiento en la imagen.

Por otro lado, la foto la realice uno de estos días, de esta calurosa semana que hemos pasado. En un paraje del rio Bullaque, en los que aún corre el agua dando sensación de frescor, y donde puedes aprovechar para remojarte los pies, antes, durante o después de hacer la foto, independientemente de que tenga o no marcos.

Fotografiamos con todo lo que somos.

Fotografiamos con todo lo que somos.

Un fotógrafo no hace fotos solo con su cámara, las hace con los libros que ha leído, las películas que ha visto, los viajes que ha hecho, la música que ha escuchado y las personas que ha amadoAnsel Adams

Cuando llevas dentro el gusanillo de la fotografía, casi constantemente y por todas partes vas viendo encuadres interesantes, luces increíbles, nuevas composiciones. Es algo que no puedes quitar de tu vida cotidiana, desde que sales de casa por la mañana hasta que te acuestas. Todos los lugares por los que pasas tienen algo que ofrecer. A veces te recuerdan composiciones que ya has visto en otros fotógrafos, otras veces parecen ser totalmente originales, aunque quizás sólo eso, solo lo parecen. Pero en cualquier caso te hacen ver que estas vivo, que estas interpretando el mundo a tu manera, en base a una serie de capas que has ido forjando en tu mente. Las influencias pueden venir de muchos sitios, libros, películas, obras de arte…, que al final es lo que  realmente forma a los grandes fotógrafos, mas halla de las cuestiones técnicas.

En la imagen que pongo como entrada, tomada ayer al atardecer, mientras realizaba una caminata familiar, no puede dejar de pasar esas estupendas condiciones de luz sin realizar una foto. Las improvisadas, o mas bien, sufridoras modelos, estaban avisadas. No es un robado. Pues tuvieron que situarse en la zona en la que daban los últimos rayos de Sol, y de forma que no fueran tapadas por ninguna de las ramas que hay en el primer plano y que me sirven para encuadrar la imagen, dando sensación de una foto improvisada.

Paseo por Navaseca

Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis)

Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis)

Un paseo por Navaseca (el 28 de Marzo de 2017)

Aunque ya se me ha hecho un poco tarde, son casi las 18:30, aprovechando la luz extra que supone el cambio horario, decido ir a dar una vuelta por Navaseca, para comprobar si se nota mucho la llegada de la primavera, a la población de aves de este entorno.

Antes de llegar, desde el camino “del nuevo” por el que me acerco al humedal, me doy cuenta de la gran cantidad de aves que revolotean alrededor, ¡que gozada!, aquí no se ven campanas de contaminación, como en los grandes núcleos urbanos, sino de aves. Observo que son mucho más numerosas que en los días de atrás, sobre todo las bandadas de gaviotas reidoras. Y eso que aún es pronto para que hayan regresado de su periplo diario a los vertederos donde buscan alimento. Es como si siguieran tomando como referencia la hora del reloj, en lugar de la hora solar, que es lo que cabría esperar.

Enseguida veo un grupo de zampullines cuellinegros (Podiceps nigricollis) que destacan sobremanera quizás debido ya a la luz baja del Sol que les pega de frente, con ese ojo rojo, que casi parece artificial, y el abanico de plumas en la zona auricular.

Hago alguna que otra foto, como testimonio de la fauna tan variada que pueden verse en un entorno tan reducido. Al hacer estas fotos me llama la atención la quietud de una garcilla bueyera (Bubulcus ibis) posada sobre un tronco por el centro de la charca, mientras gran cantidad de gaviotas revolotean a su alrededor y se posan a su lado, en el mismo tronco para abandonarlo en escasos segundos.

Desde el observatorio cercano a la depuradora, veo también varias malvasías cabeciblancas (Oxiura leucocephala), y claro, no puedo evitar fotografiarlas, son unas de mis especies predilectas, y a las que no es fácil de fotografiar en condiciones, sino tienes una luz muy apropiada, debido principalmente a la diferencia de tonos que la caracteriza: cabeza blanca, cuello negro, un pico azulado de tonos medios…

Por cierto, que salvo las habituales cigüeñuelas no he visto ninguna otra limícola, quizás sea aún pronto, o quizás se me han pasado. Igual que me ocurrió con un par de tarros blancos (Tardona tardona) que hasta que no vi en casa las fotos, y repito, debido a la gran cantidad de aves que se agolpaban en tan poco espacio, ni siquiera me había dado cuenta de su presencia.

Estamos en una época del año que los cambios en la flora y la fauna son rápidos y espectaculares.

 

En el tablar
se sumerge hambriento
el zampullín.

 

Flamencos en Navaseca

Flamencos en Navaseca

Malvasia cabeciblanca (Oxiura leucocephala)

Malvasia cabeciblanca (Oxiura leucocephala)

Garcilla bueyera (Bubulcus ibis) entre gaviotas.

Garcilla bueyera (Bubulcus ibis) entre gaviotas.

Tarros blancos (Tardona tardona) entre gaviotas, en Navaseca

Tarros blancos (Tardona tardona) entre gaviotas, en Navaseca